¡QUÉ DURO NOS DA UN JUEGO!
Domingo
21 de agosto, resplandecía el sol como era de esperarse; si tenemos en cuenta
que era domingo y son pocos en los cuales el amigo amarillo no sale a
calentarnos. Me despierto temprano como es de costumbre para ver uno de mis
programas favoritos; un clásico: “Chespirito”. Cuando este se termina, es mi
alarma para pararme de la cama, arreglar la pieza, así como al mismo tiempo me
organizo.
Mientras me bañaba pensaba en que este iba hacer un día diferente, aunque desde
la lógica todos sean diferentes. Pero este tenía un tinte especial; me jugaba la
semifinal en un torneo zonal con mis amigos, disputado entre los diferentes
sectores y barrios de las comunas 1, 2, 3 y 4.
Nosotros;
los representantes del barrio Popular 1, y para el encuentro el cual les voy a
contar, nuestro rival sería Manrique La Salle.
Me visto con bastante motivación acompañada de esa sensación que solo el fútbol
nos hace sentir.
Daban
un poco más de las 10 de la mañana y por ende faltaban menos de 60 minutos para
el pitazo inicial. Como es normal, fueron llegando uno por uno de los
integrantes del equipo a mi casa para partir con tiempo hacia la cancha. No
queda muy lejos, a unos 10 minutos caminando. Al reunirnos todos partimos hacia
nuestro destino: la cancha de Granizal.
En el
momento de llegar parecía que cada vez hacia más sol, claro, si tenemos en
cuenta la hora era obvio, se acercaba el medio día. No quería ni pensar cómo
iba a estar la grama sintética al momento de jugar. Comenzamos a cambiarnos
para tener tiempo de calentar antes del inicio del partido, mientras nos
poníamos los guayos, nos preguntábamos ¿qué tan bueno será el rival? Esto porque
nunca los habíamos enfrentado. Quien terminaba de cambiarse ingresaba a la
cancha a tocar el balón, cuando estábamos todos dentro del escenario deportivo
comenzó el calentamiento previo al encuentro.
El tiempo pasó más rápido de lo esperado, el señor encargado de partir la
justicia para dicho partido nos llama para reclamar el carné de cada uno de los
jugadores. La hora a llegado. Unas cuantas palabras motivacionales y a jugar.
Para
no alargarme mucho en el relato, seré bastante breve con lo que al juego se
refiere. La delantera la tomamos nosotros, a pesar de estar muy temprano en el
partido, siempre será importante en el fútbol comenzar ganando. Con ese mínimo
marcador de 1-0 se termina el primer tiempo.
El descanso es corto, por ende tomamos la mayor cantidad de agua posible. Al
igual que antes del comienzo del primer tiempo, unas cuantas palabras de
motivación y el segundo tiempo está en marcha.
Cuando este comienza, el partido cambia totalmente, el equipo rival debía remontar el partido teniendo un solo tiempo para eso.
El remate de partido fue totalmente diferente como había sido el primer tiempo, nos empatan y rápidamente nos consiguen anotar el segundo gol poniendo el marcador ahora a su favor. El desespero fue mayor al ver como se escapaban las opciones de avanzar a la final, ahora buscábamos por todos los medios posibles empatar antes del pitazo final. Con esas ansias por buscar anotar el gol que nos llevara a los penales, el equipo rival aprovecha una mala salida y anota el tercer y último gol del partido; todos sabíamos que ya estaba terminado, no había nada más que hacer. Solo esperar a que se terminara. Y así fue, el colegiado da por terminado el encuentro y sentí algo inexplicable y que solo a través del fútbol se puede sentir, esa sensación interminable de frustración por haber perdido un partido de fútbol, un juego más de tantos que he disputado. No lo podía creer, quería encontrar la respuesta entre tantas cosas que se me pasaban por la mente en ese momento, pero fue imposible. Solo quería despertar de nuevo en mi cama, verme un capítulo de Chespirito y prepararme para el partido, pero no; ya todo se había terminado, menos el día, el cual fue bastante largo y triste para mi desde que escuche sonar el pito del señor arbitro… Por más que se hable de ver el fútbol como un deporte más, como un simple pasa tiempo, como una forma de ejercitar nuestro cuerpo, cuando lo prácticas; es imposible no volverte melancólico cuando pierdes un partido, el fútbol pasa de ser ese pasa tiempo para volverse en algo que te llena de orgullo o en ocasiones de tristeza.
El remate de partido fue totalmente diferente como había sido el primer tiempo, nos empatan y rápidamente nos consiguen anotar el segundo gol poniendo el marcador ahora a su favor. El desespero fue mayor al ver como se escapaban las opciones de avanzar a la final, ahora buscábamos por todos los medios posibles empatar antes del pitazo final. Con esas ansias por buscar anotar el gol que nos llevara a los penales, el equipo rival aprovecha una mala salida y anota el tercer y último gol del partido; todos sabíamos que ya estaba terminado, no había nada más que hacer. Solo esperar a que se terminara. Y así fue, el colegiado da por terminado el encuentro y sentí algo inexplicable y que solo a través del fútbol se puede sentir, esa sensación interminable de frustración por haber perdido un partido de fútbol, un juego más de tantos que he disputado. No lo podía creer, quería encontrar la respuesta entre tantas cosas que se me pasaban por la mente en ese momento, pero fue imposible. Solo quería despertar de nuevo en mi cama, verme un capítulo de Chespirito y prepararme para el partido, pero no; ya todo se había terminado, menos el día, el cual fue bastante largo y triste para mi desde que escuche sonar el pito del señor arbitro… Por más que se hable de ver el fútbol como un deporte más, como un simple pasa tiempo, como una forma de ejercitar nuestro cuerpo, cuando lo prácticas; es imposible no volverte melancólico cuando pierdes un partido, el fútbol pasa de ser ese pasa tiempo para volverse en algo que te llena de orgullo o en ocasiones de tristeza.
A
veces se gana, a veces se pierde; en está ocasión me tocó perder. Pero en la
cancha, en el marcador; porque en lo experimental me ha dejado diferentes
aprendizajes, me ha demostrado errores que de seguro en el próximo partido
crucial que vaya a enfrentar no volveré a cometer, cada partido te deja un
aprendizaje, mínimo, pero algo te queda; en está ocasión me dejó también muchas
tristezas, pero de seguro cuando estas pasen, volveré a estar con mayores ganas
de jugar al fútbol, de volver a enfrentarme contra aquel equipo que me dejó por
fuera de esa ilusión de ser campeón. Porque nunca debes olvidar que si algo
tiene el fútbol, es eso; revancha…

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